"A todo puedo hacerle frente, gracias a Cristo que me fortalece".
QUINCE MINUTOS EN COMPAÑÍA DE JESÚS SACRAMENTADO
Y para ti, ¿no necesitas alguna gracia?
No te avergüences, ¡pobre alma! ¡Hay en el cielo tantos justos, tantos Santos de primer orden, que tuvieron esos mismos defectos! Pero rogaron con humildad... ; y poco a poco se vieron libres de ellos.
Ni menos vaciles en pedirme bienes espirituales y corporales: salud, memoria, éxito feliz en tus trabajos, negocios o estudios; todo eso puedo darte, y lo doy, y deseo que me lo pidas en cuanto no se oponga, antes favorezca y ayude a tu santificación. Hoy por hoy, ¿qué necesitas? ¿qué puedo hacer por tu bien? ¡Si supieras los deseos que tengo de favorecerte !
¿Traes ahora mismo entre manos algún Proyecto?
¿Y por Mí? ¿No sientes deseos de mi gloria? ¿No quisieras poder hacer algún bien a tus prójimos, a tus amigos, a quienes amas mucho, y que viven quizás olvidados de Mí?
Dime qué cosa llama hoy particularmente tu atención, qué anhelas más vivamente, y con qué medios cuentas para conseguirlo. Dime si te sale mal tu empresa, y yo te diré las causas del mal éxito. ¿No quisieras que me interesase algo en tu favor? Hijo mío, soy dueño de los corazones, y dulcemente los llevo, sin perjuicio de su libertad, adonde me place.
¿Sientes acaso tristeza o mal humor? Cuéntame, cuéntame, alma desconsolada, tus tristezas con todos sus pormenores. ¿Quién te hirió? ¿quién lastimó tu amor propio ? ¿quién te ha despreciado? Acércate a mi Corazón, que tiene bálsamo eficaz para curar todas esas heridas del tuyo. Dame cuenta de todo, y acabarás en breve por decirme que, a semejanza de Mí todo lo perdonas, todo lo olvidas, y en pago recibirás mi consoladora bendición.
¿Temes por ventura? ¿Sientes en tu alma aquellas vagas melancolías, que no por ser infundadas dejan de ser desgarradoras? Échate en brazos de mi providencia. Contigo estoy; aquí, a tu lado me tienes; todo lo veo, todo lo oigo, ni un momento te desamparo.
¿Sientes desvío de parte de personas que antes te quisieron bien, y ahora olvidadas se alejan de ti, sin que les hayas dado el menor motivo? Ruega por ellas, y yo las volveré a tu lado, si no han de ser obstáculo a tu santificación.
¿Y no tienes tal vez alegría alguna que comunicarme?
Cuéntame lo que desde ayer, desde la última visita que me hiciste, ha consolado y hecho como sonreir tu corazón. Quizá has tenido agradables sorpresas, quizá has visto disipados negros recelos, quizá has recibido faustas noticias, alguna carta o muestra de cariño; has vencido alguna dificultad, o salido de algún lance apurado. Obra mía es todo esto, y yo te lo he proporcionado: ¿por qué no has de manifestarme por ello tu gratitud, y decirme sencillamente, como un hijo a su padre: « ¡Gracias, Padre mío, gracias!»? El agradecimiento trae consigo nuevos beneficios, porque al bienhechor le gusta verse correspondido.
¿Tampoco tienes Promesa alguna para hacerme?
¿Volverás a ser dulce, amable y condescendiente con aquella otra a quien, por haberte faltado, has mirado hasta hoy como enemiga?
Ahora bien, hijo mío; vuelve a tus ocupaciones habituales, al taller, a la familia, al estudio... ; pero no olvides los quince minutos de grata conversación que hemos tenido aquí los dos, en la soledad del santuario. Guarda, en cuanto puedas, silencio, modestia, recogimiento, resignación, caridad con el prójimo. Ama a mi Madre, que lo es también tuya, la Virgen Santísima, y vuelve otra vez mañana con el corazón más amoroso, más entregado a mi servicio. En mi Corazón encontrarás cada día nuevo amor, nuevos beneficios, nuevos consuelos.
CASA DE LA MISERICORDIA, Santa Marta, Colombia
Apocalipsis 3.20
"Mira, yo estoy llamando a la puerta; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos".
Minutos de Amor 21 de mayo de 2007
Nosotros profesamos la fe en Jesús Resucitado, pero también nos puede decir el Señor: “Miren, llega la hora en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado y me dejarán solo”. Esa hora llega porque es la hora de pasarlo mal, porque es la hora del llanto y del sinsabor, porque es la hora de las experiencias negativas de nuestra vida, cuando llegamos a pensar si tiene sentido seguir viviendo así. Ahí es donde, Jesús, nos dice que ha llegado esa hora y tenemos el peligro de desistir en nuestra fe. Pero Él, una vez más, advierte que hemos de contar con ello. En el mundo gozamos, pero también tenemos que sufrir, y justamente en esos momentos son en los que el Señor nos dice que tengamos valor, porque Él ha vencido al mundo. Nos está pidiendo que confiemos más en Él, para poder vencer todo lo que se nos viene encima. ¿Se puede vivir todo eso en paz? Sí, gracias a Él.
Oración: Padre Misericordioso, te pedimos, no tanto que alejes el sufrimiento de nuestra vida, sino que sepamos vivirlo desde Jesús y como Jesús nos muestra en el Evangelio.
María, nuestra Madre e intercesora, tú que conoces el sufrimiento en carne propia, enséñanos a vivir en la paz de tu Hijo los momentos difíciles de nuestro existir. Amén
Isaías 53.4-5
"Y sin embargo él estaba cargado con nuestros sufrimientos, estaba soportando nuestros propios dolores. Nosotros pensamos que Dios lo había herido, que lo había castigado y humillado. Pero fue traspasado a causa de nuestra rebeldía, fue atormentado a causa de nuestras maldades; el castigo que sufrió nos trajo la paz, por sus heridas alcanzamos la salud".
Minutos de Amor 19 de mayo de 2007
“Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre; pidan y recibirán, para que su alegría sea completa”. ¡Dios mío, cuántas veces pedimos a Dios! ¿Y cuántas de ellas lo hacemos en nombre de Jesús? Nos quejamos, no pocas veces, de que Dios no se acuerda de nosotros en nuestras necesidades, porque sentimos que no se cumple aquello que nosotros queremos que se cumpla. Cuidado, porque de este modo podemos caer en la tentación de querer hacer a Dios a nuestra imagen cuando en realidad es todo lo contrario: nosotros somos imagen de Dios. Pedir en el nombre de Jesús es, entre otras cosas, saber pedir como Él pidió estando en la tierra. El momento clave, para saber pedir, es su oración de petición en Getsemaní, metido entre olivos, angustiado por lo que se le venía encima y solicitando al Padre que si fuera posible apartara aquel trago amargo de su vida, pero que lo que Él deseaba, con todas sus ansias, era cumplir el deseo de Aquel a quien dirigía su oración.
En esa misma oración tuvo que comprender que el deseo del Padre no era su sufrimiento, pero sí la salvación de todos los hombres, que tendría lugar en su persona a través de un camino lleno de dolores. Y, después de esa oración, es cuando decididamente afronta algo que le producía un tremendo desgarro. Y a lo largo de su vida, ¿cuántas veces pidió para sí mismo? Las peticiones al Padre siempre son para los demás y cuando le pide que le glorifique es precisamente para que todos nosotros seamos salvados. ¿Qué será entonces pedir en nombre del Señor? Será pedir con sus mismos sentimientos y con sus mismas actitudes. Miremos cómo está nuestra vida porque es posible que “hasta ahora no hayamos pedido en su nombre” y tengamos que hacerlo a partir de ahora para saber a ciencia cierta, que si así lo hacemos, tenemos la garantía de que recibiremos lo que hemos solicitado.
Oración: Padre, venimos a pedirte como tantas otras veces. Pero en esta ocasión no queremos que sea como otras, deseamos pedir en nombre de tu Hijo Jesucristo.
María, ¿tú que pedías y cómo lo hacías cuando estabas en este mundo? Sabemos que en todo quisiste hacer la voluntad del Padre y también que no siempre te fue fácil llevarlo adelante. Hoy, más que pedir, ponemos nuestra vida al cobijo de tu manto para que nos presentes ante tu Amado Hijo. Amén
CONSAGRACIÓN AL CORAZON DE JESÚS
CONSAGRACIÓNAL CORAZON DE JESÚS
Te saludamos
Corazón admirable de Jesús;
Te alabamos,
Te bendecimos,
Te glorificamos,
Te damos gracias,
Te ofrecemos nuestro corazón,
Te lo entregamos y consagramos;
Recíbelo y poséelo entero;
Purifícalo, ilumínalo y santifícalo;
A fin de que vivas y reines
En él perpetuamente.
Amén
DOMINGO
CULTO DE ADORACION
Señor nuestro Jesucristo, en unión contigo deseamos adorar a Dios, nuestro Padre, en nombre de toda la creación.
Queremos, hoy, manifestar, públicamente nuestra adoración filial, en especial durante la asamblea de nuestra comunidad. En unión con María Santísima, te rogamos sobre todo por los que no conocen a Dios, nuestro Padre, y por los que se han olvidado de su amor.
Corazón de Jesús,
Templo Santo de Dios,
ten piedad de nosotros.
LUNES
CULTO DE AMOR
Señor nuestro Jesucristo, enséñanos a ser mansos y humildes de corazón para amar a nuestros hermanos como tú nos amas y transformar toda nuestra vida en una continua entrega a los demás.
Queremos, hoy, vivir intensamente esa entrega al servicio de nuestra comunidad. En unión con la Virgen, nuestra Madre, te rogamos en especial por el Papa, los Obispos, los Sacerdotes y los Misioneros, que tienen la vocación de unir a toda la humanidad en el amor.
Corazón de Jesús,
lleno de bondad y de amor,
ten piedad de nosotros.
MARTES
CULTO DE AGRADECIMIENTO
Señor nuestro Jesucristo, unidos a Ti, queremos dar gracias al Padre por el don de la fe y por tantos favores que nos brinda cada día. Danos la sencillez del niño para reconocer las maravillas que Dios hizo en nosotros y vivir en la alegría de los salvados.
Queremos, hoy, renovar nuestra fidelidad a los compromisos de nuestro bautismo. Como la Virgen en su Magnificat, y en unión con ella, queremos cantar las glorias de Dios por medio de nuestro apostolado. Te rogamos por todos los que trabajan al servicio de la Iglesia, para que perseveren en su misión de enviados de Dios.
Corazón de Jesús,
de cuya plenitud todos hemos
recibido, ten piedad de nosotros.
MIÉRCOLES
CULTO DE ESPERANZA
Señor nuestro Jesucristo, Tú eres Camino, Verdad y Vida. Enséñanos a llevar a todos los hombres un mensaje de esperanza, principalmente a quines buscan el sentido de su vida y a los que sufren en condiciones de vida inhumanas.
Queremos, hoy, aceptar con paciencia los sufrimientos morales y físicos que se nos presenten para purificar nuestras almas y avanzar en el camino de la santidad. En unión con l Virgen de los Dolores, te rogamos por los moribundos, los enfermos y los oprimidos, para que tengan fuerza de espíritu y sepan transformar sus dolores en instrumentos de liberación.
Corazón de Jesús,
salvación de los que en Ti esperan,
ten piedad de nosotros.
JUEVES
CULTO DE ORACION
Señor nuestro Jesucristo, recordando tu invitación a orar sin cesar, nos unimos a tu oración sacerdotal para ofrecerte este día con sus alegrías y penas, sus trabajos y descansos, y transformarlo todo en una oración continua a nuestro Padre del Cielo.
Queremos, hoy, fortalecer nuestra fe y comunicarla a quienes ponen su confianza en las vanidades del mundo, despreciando el valor de la oración. Como la Virgen en el Cenáculo, te expresamos nuestra confianza y en unión con ella, te rogamos por la gran familia cristiana, para que sepa apreciar mejor el valor de la oración.
Corazón de Jesús,
rico para todos los que te invocan,
ten piedad de nosotros.
VIERNES
CULTO DE JUSTICIA
Señor nuestro Jesucristo, contemplando tu Corazón abierto por la lanza, deseamos “completar en nuestra carne lo que falta a tu Pasión”. Danos la valentía de reparar nuestras propias injusticias y las de nuestros hermanos.
Queremos, hoy, reconocer las injusticias que se cometen en nuestra comunidad y luchar por la liberación de todos los hijos de Dios. En unión con Nuestra Señora del Sagrado Corazón, te rogamos por nosotros, pecadores, para que sepamos salir de nuestros egoísmos y buscar la felicidad de nuestros hermanos.
Corazón de Jesús,
asilo de justicia y de amor,
ten piedad de nosotros.
SÁBADO
CULTO DE UNION
Señor nuestro Jesucristo, hacemos nuestra tu oración al Padre para que seamos UNO y que el mundo reconozca que Dios está en medio de nuestra comunidad. Ayúdanos a fortalecer la unión entre nosotros.
Queremos, hoy, acabar con todo rencor y reconciliarnos con nuestros hermanos por medio de verdaderos gestos de amistad. En unión con la Virgen, nuestra Madre, te rogamos por las comunidades cristianas, para que vivan como hermanos en la unidad de tu amor.
Corazón de Jesús,
paz y reconciliación nuestra,
ten piedad de nosotros.
Acuérdate, Nuestra Señora del Sagrado Corazón, de las maravillas que Dios hizo en ti. Te escogió como Madre de su Hijo, a quien seguiste hasta la cruz. Te glorificó con Él, escuchando con agrado tus plegarias por todos los hombres.
Con más confianza en el amor del Señor y en tu intercesión, venimos contigo a las fuentes de su corazón, de donde brotan para la vida del mundo la esperanza y el perdón, la fidelidad y la salvación.
Nuestra Señora del Sagrado Corazón, tú conoces nuestras necesidades: habla al Señor por nosotros y por todos los hombres. Ayúdanos a vivir en su amor; para eso, alcánzanos las gracias que le pedimos y las que nos son necesarias. Tu petición de Madre es poderosa: que Dios responda a nuestra esperanza. Amén.
Malaquías 3.10
“Traigan su diezmo al tesoro del templo, y así habrá alimentos en mi casa. Pónganme a prueba en eso, a ver si no les abro las ventanas del cielo para vaciar sobre ustedes la más rica bendición”.




